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domingo, 21 de octubre de 2012

ESTÍMULOS. MAGDALENAS O ÁRBOLES



"En el mismo instante en que ese sorbo de té mezclado con sabor a pastel tocó mi paladar... el recuerdo se hizo presente... Era el mismo sabor de aquella magdalena que mi tía me daba los sábados por la mañana. Tan pronto como reconocí los sabores de aquella magdalena... apareció la casa gris y su fachada, y con la casa la ciudad, la plaza a la que se me enviaba antes del mediodía, las calles..." (Extracto. Proust. El mundo perdido)

La magdalena de Proust, esa muestra de los estímulos. Algo que te recuerda algo. Al verlo, al olerlo, al tocarlo, al sentirlo. Se despliegan dentro de uno mismo algo especial. Se han puesto en marcha los recuerdos, las sensaciones de aquel momento, de aquel día, aquellas horas.
La magdalena de Proust pues, no se aleja demasiado al árbol de esa chica, ese lugar que al verlo, que al volver a tocarlo algo dentro de ella se le remueve. Salen de las entrañas de sus recuerdos momentos, imágenes escondidas y pensaba que, olvidadas.

Es entonces que:

Una plaza cualquiera, una librería, un restaurante, un café, un sillón.... Lugares, objetos, colores, texturas, olores, llegan a ser, a veces el lugar, el sofá, el café. Aquel determinante indefinido pasa, sin saber porque, a ser un determinante definido, con puntos, señales, recuerdos, historias inimaginables.

Ese árbol, aquella rama, dejó de ser simplemente un objeto en medio de una plaza, y a partir de un día fue el árbol, su árbol. Aquel árbol donde apoyada, mirando el correo en el móvil, escuchando música, le vio, le escuchó la voz por primera vez y le vio sonreír.
Hoy ese árbol, ha dejado de ser uno cualquiera, ha dejado de ser un árbol para ser el árbol. Para ser el sitio donde empezó aquella historia.
Ahora, años después, al ver ese árbol de nuevo, ese árbol actúa como la magdalena de Proust actuó en su día. És, pues, un estimulo que hace que se disparen sensaciones, recuerdos. 
La mirada de ese objeto, de tonalidades marrones, hojas verdes, amarillentas, su olor a mojado los días de lluvia, su textura rugosa.. le hizo revivir historias del pasado, imágenes escondidas, almacenadas, aquellas que pensaba haber olvidado. 




lunes, 8 de octubre de 2012

Una de oscilaciones


Marrón, ocre, amarillo, verde, azul celeste, otros días más oscuro. Colores fríos, otros cálidos. Algo no muy alejado de lo que nos podría presentar uno de los grandes del postimpresionismo, Vincent Van Gogh. Sus obras, igual que el otoño, son una mezcla de sensaciones combinadas, opuestas. A veces pues, sus pinturas parecen de un frío helado, penetrante, escalofriante. Otras veces, sus lienzos respiran calor, de brisa amable y agradable de la que no te quieres despegar.
Sin embargo, estas sensaciones de contradicciones y locuras, actitud que parecía mostrar el mismo neerlandés, aparecen en Julio,  nuestro mes de Julio. Este séptimo mes del año que, en medio de jornadas calurosas, ardientes y de colores cálidos, de amarillos agudos como sus “Girasoles”, aparece el fresco propio de los días de marzo o abril. Esas jornadas donde el frio congelante del invierno va aflojando el cinturón. Aquellas fechas donde el color marino oscuro va perdiendo fuerza, como en una magnifica obra del mismo Van Gogh, “La siesta”, allí el azulado de la ropa  de los asistentes va derramando esa ímpetu de la que hablaba. Aunque, es verdad que la frialdad del cielo, oscuro, aguanta como en días de primavera.
Sea lo que sea el otoño da la bienvenida a los días cortos, a la calidez por su frialdad, a la luz por su oscuridad, al fuego, por su humedad.

Las primeras semanas de este otoño, sin embargo, son como los "Girasoles" de Van Gogh, días cálidos.


jueves, 30 de agosto de 2012

El color de la evasión





60 millones de años de vida, 8 kilometros de distancia, muchas historias y aún mucha vida por recorrer. El verde, el azul, el marrón, el ocre, el gris, son los protagonistas principales de este maravilloso paraje. Una inmensa paleta de colores planos, otras veces mezclados. Colores fríos, calientes. Algunos con tonos sombríos, otros amarillentos, azulados. Estas pequeñas pinceladas que todas juntas hacen algo muy grande, enorme, increíble. Al final de prados verdes, muy verdes, de tono amarillento, un tanto humédo por las lluvias continuas de la tierra. A los últimos metros de un camino eterno de color esperanza, unas rocas furiosas pero amables a la vez dan la bienvenida. Lo mismo hace el agua, el viento, la luz. En esa parte alejada de todo lo urbano los cinco sentidos se disparan al ritmo de las céilidh. El ruido del agua, las vistas al horizonte, el sabor a lo natural, el tacto de las rocas, el olfato a libertad. 











Zona de meditación, de reflexión, de caminantes sin destino, temporales, de culturas distintas, de miradas  múltiples. Lugar que brinda a los paseantes unas vistas inesperadas, vertiginosas; a fotógrafos, unas instantáneas asombrosas; a los artistas, inspiración, misticismo, reflexión, la búsqueda de la luz, de tranquilidad. Claude Monet, Gustave Courbet y sobretodo Caspar David Friedrich, principal representante de la pintura de los sentimientos, de la expresión de la belleza, del misticismo, del infinito, de la pintura romántica alemana, quien se inspiro en paisajes muy parecidos a los de  Acantilados de Moher (Irlanda), en obras como  Acantilados blancos de Rugen, entre otros.

Los Acantilados de Moher (Irlanda), se encuentran en la costa del océano Atlántico. Éstos que,  literalmente significan “acantilados de la ruina”, traducción que poco tendría que ver con la realidad con la que nos encontramos. Éstos forman parte de las 7 maravillas del mundo y son parada obligatoria para todos los curiosos de la tierra irlandesa. Es un lugar que te libera, que nada tiene que ver con la ciudad cosmopolita como Dublin, como Barcelona… como muchas capitales del mundo. 
Es pues, evasión, una de las palabras que definiría este accidente geográfico con tantos millones de vida y de tantos que le queda. Famoso por sus colores, su paisaje, su luz, sus sombras, su gente, su fauna su respiración.  

domingo, 12 de agosto de 2012

Homo homini lupus




Calor, mucho calor. Se siente aquella gota de sudor que se desliza por la frente, hacia los ojos, aunque  las pestañas frenan la rapidez de ella. Aún así, ella sigue cayendo, poco a poco, hasta rozar los labios. Es un tanto salada, sabor que despierta aquel verano, al agua del mar. Pero ese recuerdo momentáneo deja de ser al notar el cuerpo arder y ver como nuestros bosques se carbonizan y ese color verde pastel tan característico de ellos, vivo,  se esfuma en cuestión de segundos. De ahí que Franz Marc, el pintor del expresionismo alemán, aparezca en nuestras mentes con su Destino de los animales. Caballos, zorros revelando dolor en medio de los árboles, arbustos. Dibujados con líneas violentas, demasiado rectas, de colores ahogados, con un destacado negro en el verde, negro en el rojo, negro en el amarillo. Todo con un tono apagado.

Estas imágenes pues,  no se alejan de lo que este verano esta ocurriendo en tierras españolas. Más de 21.000 fuegos que han devorado millones de hectáreas, familias, casas, vidas. Cómo dijo Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”. Cita no escogida al azar, sino que es reveladora de datos  tan ilustres como que el 65% de los fuegos de este año han sido en zonas protegidas y la mayoría de ellos provocados. En ellos la mano del hombre ha querido ser cruel y protagonista principal.




Huracanes, tsunamis, lluvias…. Son fenómenos naturales con una fuerza mortal imparable. Otros, como muchos de los incencidios provocados este 2012, han sido mortales, imparables, pero evitables.

Recuerdo a todas las familias afectadas

miércoles, 4 de abril de 2012

Una nueva capa de pintura

Reinventarse: volver a descubrir, volver a ingeniar, volver a imaginar.


Caja pequeña, cálida, mágica, agradable. Esta no es la típica fotografía antigua encontrada en el fondo del cajón, si no que todo lo contrario: es una instantánea reciente, del siglo XXI, de la semana pasada.
Si que es verdad que, este pequeño inmueble, de características inglesas, dado que nos podría evocar, porque no, a las inconfundibles cabinas telefónicas o buzones de la Gran Bretaña.
Estos últimos días, y bueno,  estos últimos meses, he estado escuchando muy a menudo la palabra “reinventarse” porque cada vez más, las cosas ya están creadas, se repiten las ideas, se vuelve todo aburrido y ahora mismo en estos tiempos de poca fortuna, quienes van a ganar, a triunfar serán aquellos innovadores, aquellos que sobresalgan, que se hagan notar por sus novedades, sean artística, del mundo del motor, de la televisión o cualquier cosa…

Las pequeñas cabinas de la policía de los años 60 al estilo inglés, ahora ya obsoletas, eran de ayuda para los policías que vigilaban la zona a pie y que por el frio que corre por ese país, esa cajita les servía para descansar y tomar un café caliente. Después de más de 50 años de uso, la British Broadcasting Corporation, la utilizó como nave para viajar en el tiempo en la más famosa serie de ficción de Inglaterra, el Doctor Who. Es en esta serie de la BBC que este inmueble se reinventa por primera vez convirtiéndose en una TARDIS (Time And Relative Dimension In Space), sirviéndole al doctor Who para viajar en el espacio y el tiempo.

Seguramente, después de esta transformación y nuevo uso de la oficina de policía, habrán habido muchas más modificaciones. Y ayer mismo presencié una de ellas, la de convertirse en un estante, pequeño, acogedor y llamativo, donde la gente cada mañana se detiene a comprarse su café caliente para llevar, una pastita, unos caramelos, o simplemente para observar. Y esta  tarea de quedarse unos minutos en frente de la parada es muy propio de la gente mayor quienes reconocen que aun pueden ver al policía con la nariz y orejas rojas del frio entrando en su oficina para tomar su té caliente.

Es así que, cada día millones de objetos y derivados quedan caducos, arcaicos por la rapidez con la que nos movemos. Así que, no tenemos más remedio que buscar alternativas y reinventarnos para sobresalir en este mundo tan competitivo y de rápida transformación. 


miércoles, 28 de marzo de 2012

Edimbugo se viste de gris


Aquella nube, baja, muy baja, a la altura de los pies. Aquella masa de vapor, espesa que nos priva, que no nos deja ver mas allá de lo que tenemos delante. Ella, el día menos pensado baja de los más alto y construye una inmensa pared, rebelde y a la vez tenebrosa. Esta especie de muralla de algodón, grisácea, desagradable, sin sustancia, molesta… ella se mete por todos los rincones, se esconde, se aleja, vuelve. Los edificios más altos, las iglesias, los pequeños comercios, la gente paseante, quedan detrás de ella difuminados. Son estos días de niebla compacta, de nubes bajas en Edimburgo que la ciudad se despierta con un nuevo decorado para ese inmenso teatro de toque medieval. Este, sin embargo, es un cuadro ya característico de la urbe siendo marca de la casa. Durante cientos de años Edimburgo se ha distinguido como la tierra de los fantasmas, de las brujas y de muchísimas leyendas de mucha tradición. Es por ello que, en esta ciudad llena de callejones, de historia, de ciudades escondidas, los fantasmas, los duendes, las brujas… son personajes familiares, formando parte del territorio.  Todos, o casi todos los habitantes de la capital, conocen las historias de los protagonistas del submundo escocés.
Muchos de estos personajes nacen a raíz de 1645, cuando la peste bubónica arrasó la ciudad. Los infectados por la peste, se cuenta, que vivían en la parte de arriba de los edificios sin poder escapar, y muchos de ellos, por esta misma razón, murieron allí. Cuando todo terminó, derrumbaron los edificios, sacaron los cuerpos. Aún así, algunas almas de esos cuerpos abandonados perduraron, y se cuenta que aún lo hacen porque cuenta la leyenda que, muchos de los ciudadanos tuvieron visitas inesperadas de niños, de abuelos, de mujeres, de padres… todos ellos, espectros. Por eso mismo, los días de niebla son ideales para dar este toque fantasmagórico a Edimburgo y dar vida a las figuras de estas leyendas y mitos sobre espíritus, brujas, asesinatos…

jueves, 15 de marzo de 2012

Mil y tantas imágenes

Una cámara de fotografiar para alguien es un electrodoméstico más o un regalo de cumpleaños, para otros en cambio, ésta es su más fiel compañera, su amante, aquella que nunca se despega de su mano, nunca sale de su mochila, nunca olvida al salir de casa.  Esto ultimo pues, es lo que les sucede a los orientales. Durante muchos años me pensé que era un mito, que eran algunos, pero después de tener la grata experiencia de pasar más de diez horas con ellos he comprobado que aquí no hay mito, que es una cosa real y podríamos decir, una obsesión. Y no me gustaría poner el adjetivo de obsesión, que podría parecer un tanto negativo y rudo, pero es ésta una palabra que ellos mismos utilizan para describir la relación que tienen con este aparato que sirve para capturar instantáneas. 


Al llegar a cualquier lado, conocido o no, todos sacan sus cámaras del mismo modo que un ejercito en practicas desenfundarían sus armas. Todos al mismo tiempo cogen la cámara se la llevan con cierta habilidad a la altura de su cara y disparan sin pensar.
De esta ceguera por la imagen nacen instantáneas del tipo, fotografía dentro de la fotografía. Después de tomar fotos de cualquier punto del que se encuentran, sea el rio, el pez que nada en él, la iglesia que tienen detrás, la maravillosa naturaleza que los rodea… tienen, porque no.. fotografiarse ellos mismos .
Esta actitud no se aleja a de los grandes artistas de la talla de Velázquez entre otros, pero hoy se me ha pasado él por la cabeza y su obra archiconocida de las  Meninas. En esta obra el artista español añade una obra dentro de la obra. Por una parte el pintor se dibuja a el mismo dibujando una obra que seria protagonizada por Felipe IV y a su mujer, pero a la vez se pueden observar algunas obras de colgadas en la habitación. Y si podríamos pasarnos horas y horas captando mil y tantas imágenes ya vistas y que al paso de los años podemos ir amontonando

Sin ir más allá pues, podríamos decir que, todo aquello que vemos, aquello que pintamos, que fotografiamos, no deja de acumularse dentro de una cajita y ésta dentro de otra y así hasta muchas de ellas, convirtiéndose esto en una enorme e imaginaria muñequita rusa. 

miércoles, 29 de febrero de 2012

La brújula del futuro


Azul, negro, oscuro, frío. La temperatura es 1 grado. El tiempo es húmedo. El árbol está desnudo pero se expande hacia la infinitud del cielo. Ella, en contra, se esconde, se va, huye.
Pero, igual que la geometría, el cuadrado se puede dividir en partes iguales. Por que no cortarlo por la mitad?. En la parte superior se puede per ese toque americano que tanto caracteriza a uno de los artistas contemporáneos más importantes del siglo XX, Jackson Pollock, y su automatismo, técnica que no deja de ser el reflejo de los pensamientos del pintor sobre el lienzo.
En la parte inferior de la instantánea, ese automatismo y pintura conceptual desaparece para dar lugar a la figuración. Así es que nos podríamos remontar a la pintura del siglo XVII, i… por qué no.. señalar a un tal Caravaggio, pintor italiano y exponente del arte barroco y gran portador del conocido claroscuro, práctica que utiliza la luz para recalcar ciertos objetos, imágenes. Esta técnica es la que lleva a cabo nuestro artista anónimo en la fotografía para recalcar unos ojos, una contemplación, el rostro de una chica joven… en el que se puede leer una mirada perdida en un lugar desconocido. Sus pensamientos podríamos pensar que se reflejan a la perfección con las ramas del árbol de tono pollockiano, parecen, de igual modo, extraviadas, desordenadas…
No obstante, aquí el final de la historia y aquello que nos da esperanza en frente de todo este laberinto natural, es esta luz de toque barroco, esta luz tímida que da un aviso de confianza delante de esta mirada perdida, que no deja de ser una de las más de 300.000 miradas perdidas que se han ido extraviando del camino a lo largo de estos tres años (hecho que se va sumando día tras día). Los jóvenes, recién licenciados, o no, huyen de las malas condiciones laborales que hoy en día esta viviendo España. Solo se oye hablar de recortes, paro, recesión, deudas, hipotecas…y se hacen huelgas y huelgas sin cesar para encontrar alguna solución. Pero aquellos que se cansaron de levantar los brazos protestando por estas patéticas condiciones, aquellos que se cansaron de caminar por toda la ciudad buscando oportunidades, aquellos que se cansaron de recibir portazos en sus narices… y que quiere luchar por su futuro son pues, los que han hecho fuerte el corazón, han levantado una vez más los brazos, que tanto levantaron en las manifestaciones, para abrazar a sus más queridos y  les han dicho adiós para poner en marcha otra vez esa brújula que ese día se paró, para encontrar de una vez por todas el camino del futuro y dejar de ser una mirada perdida.


domingo, 26 de febrero de 2012

Arte conceptual...? Podría serlo

Franz Kafka, James Joyce, Shakespeare, Oscar Wilde, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Walter Scott, Haruki Murakami, Fedor Dostoievski, Tolstoy....

¿Y toda la gente que pasó delante de esta librería doméstica se dio cuenta del arte, de la sabiduría que tenía delante de sus narices? Puede que alguien, o muchos, o pocos, o solamente quien los colocó apreció y apreciaba lo que tenía allí delante...

Quien contempla esta fotografía o esta librería (si tiene la suerte de estar in situ) piensa en cómo están colocados los libros... que si que alguno está torcido, que los colores no pegan... hay otros que pensarán en esta simetría tan perfecta o a otros, por ejemplo, los amantes del arte se les podría pasará por la cabeza el arte conceptual... que no sería una idea descabellada, ya que el arte conceptual no deja de ser una corriente artística en la cual las ideas de una obra son el elemento más significativo... Y aquí señores y señoras se desprenden miles de historias, ideologías, pensamientos... y mucho más de lo que uno al pasar por delante de cuya biblioteca se pueda figurar.  Veo caballeros, enamorados, guerras, gent a caballo, rios de filosofía, historias terroríficas, una chica llorando, dos enamorados besándose, deportistas, personas agonizando, llorando, cantando, riendo, danzando, corriendo, caminando, observando, contemplando una enorme biblioteca y tomar un libro al azar, sentándose, leyéndolo, fantaseando con él y dejar la mente en blanco deleitándose con letras, comas, puntos, exclamaciones interrogantes...

viernes, 17 de febrero de 2012

La cima de Edimburgo

Edimburgo es una ciudad británica, capital de Escocia desde  1437. Es un territorio para dejar tu mente en blanco y salir en busca de historias. La primera impresión que te puedes llevar al pisar este lugar es encontrarte en una grande casa de muñecas y hallarte dentro. Paseas, deambulas por las calles, callejones, avenidas, caminos...  y todo son monumentos, pasajes con historia, leyendas.

Os dejo esta maravillosa fotografía en la que podemos ver un inusual día escocés desde Calton Hill, la montaña central de la capital, que ofrece unas vistas maravillosas de toda la ciudad. A primera vista esta espontánea nos llevaría a tierras griegas gracias al parecido con el Partenón del Acropolis de Atenas. Esta arquitectura pero, no tiene nada que ver con la história de Grecia, sino que el Monumento Nacional de Escocia quiere recordar a los soldados y marineros que murieron en las guerras Napoleónicas. Con él se quería dar fuerza a un pasado heróico y incentivar a los escoceses del futuro. 

Así es que este Partenón a la escocesa y la montaña en general es un lugar ideal para ir a relajarse, gozar del maravilloso paisaje, sin olvidar claro, que no deja de ser una atracción turística, tanto por sus monumentos, como por el panorama que se nos ofrece. 

Normalmente las vistas que proporciona Calton Hill, a parte de bonitas, dejan un sabor amargo, dado que la ciudad respira tenebrosidad y tristeza por ese tono gris particular.
Hoy, sin embargo, el sol brilla, no con mucha fuerza, pero deslumbra y da vitalidad a todo lo que tiene a su alrededor. Éste ilumina el verde tan exclusivo de la ciudad y de la nación en general y da vida a todo lo que creíamos marchito.