viernes, 30 de marzo de 2012

El gran poder amnésico del fútbol


Los días de futbol siguen siendo días de crisis, sí, pero son días de futbol. Son estas fechas en las que muchos bares se visten con sus mejores atuendos, siendo éstos las banderas de sus respectivos equipos. Algunas de ellas son colgadas con destreza, otras de cualquier manera, acabando éstas ultimas desapareciendo o paseándose por los suelos pegajosos cuando el partido termina. Son pues, estos días que las cervecerías, por ejemplo, se llenan de clientes, de todas las edades.
Y es a medida que la gente va llegando cuando se percibe un intento de jugar al típico juego de las sillas, para luego darnos cuenta que lo único que quieren es colocarla de la mejor manera para ver el partido. Más tarde llegan aquellos poco puntuales y que quieren, aun así, tener el mejor asiento, en el mejor sitio. Es entonces que se crea como un mormullo, gente que se queja por los tardones. Luego, ese juego de sillas que se pudo apreciar al principio del encuentro, se pasa a una larga e interminable partida al tetris. Todos quieren tener su butaca de la mejor manera colocada. Aunque si que es verdad que siempre queda alguien que prefiere quedarse de pie y no jugársela a tener torticolis al día siguiente por una insistencia de movimientos cortos para lograr poder ver el partido sin que la cabeza del personaje de enfrente te prive de ver la pantalla al completo.
Pero antes que todo esto suceda, antes que todo el mundo este a sus puestos, asentados, en las mesas, junto con una cerveza y unas patatas, solo se escucha hablar de recortes, de la reforma laboral, del poco dinero que tenemos, de la huelga, y de millones de cosas relacionadas con la crisis financiera.
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y se aproxima el pitido del arbitro, que señalará el inicio del partido, estos coloquios van cambiando de temática y difuminándose, sin ser el causante directo, en la mayoría de los casos, el alcohol. Y es cuando del paro, algunos desplazan el tema hablando de la alineación del partido que justo ahora acaba de salir en la pantalla del televisor. Hay quienes no se han dado cuenta de eso, y entre sorbo y sorbo,  discuten sobre temas sociales y económicos. Por el contrario, quien si que ha captado lo que se da en el televisor, baja el volumen y fija su mirada en lo que va a acontecer en unos minutos en esa cajita metálica colgada de la pared.

Entre aquellas 20 o más personas que se encuentran en ese lugar, como desempleados, fastidiados, mileuristas… actúa esa fuerza poderosa, amnésica del deporte, y en  este caso del futbol. Ellos han aparcado todos esos problemas, han dejado de llorar y de fruncir el ceño, han dejado su mente en blanco, para gritar de alegría, de enfado porque han fallado un penalti, porque el arbitro no ha pitado una falta, porque aquel hace teatro, porque el otro ha marcado un gol de infarto, y por tantas cosas más.  Y es de este modo que actúa esta magia del deporte, ese poder que tiene de rescatar a los humanos del pozo sin fondo y hacerles olvidar durante 90 minutos todos sus preocupaciones y aquellos driblings que van a tener que hacer el día de mañana para tirar adelante con sus vidas. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Edimbugo se viste de gris


Aquella nube, baja, muy baja, a la altura de los pies. Aquella masa de vapor, espesa que nos priva, que no nos deja ver mas allá de lo que tenemos delante. Ella, el día menos pensado baja de los más alto y construye una inmensa pared, rebelde y a la vez tenebrosa. Esta especie de muralla de algodón, grisácea, desagradable, sin sustancia, molesta… ella se mete por todos los rincones, se esconde, se aleja, vuelve. Los edificios más altos, las iglesias, los pequeños comercios, la gente paseante, quedan detrás de ella difuminados. Son estos días de niebla compacta, de nubes bajas en Edimburgo que la ciudad se despierta con un nuevo decorado para ese inmenso teatro de toque medieval. Este, sin embargo, es un cuadro ya característico de la urbe siendo marca de la casa. Durante cientos de años Edimburgo se ha distinguido como la tierra de los fantasmas, de las brujas y de muchísimas leyendas de mucha tradición. Es por ello que, en esta ciudad llena de callejones, de historia, de ciudades escondidas, los fantasmas, los duendes, las brujas… son personajes familiares, formando parte del territorio.  Todos, o casi todos los habitantes de la capital, conocen las historias de los protagonistas del submundo escocés.
Muchos de estos personajes nacen a raíz de 1645, cuando la peste bubónica arrasó la ciudad. Los infectados por la peste, se cuenta, que vivían en la parte de arriba de los edificios sin poder escapar, y muchos de ellos, por esta misma razón, murieron allí. Cuando todo terminó, derrumbaron los edificios, sacaron los cuerpos. Aún así, algunas almas de esos cuerpos abandonados perduraron, y se cuenta que aún lo hacen porque cuenta la leyenda que, muchos de los ciudadanos tuvieron visitas inesperadas de niños, de abuelos, de mujeres, de padres… todos ellos, espectros. Por eso mismo, los días de niebla son ideales para dar este toque fantasmagórico a Edimburgo y dar vida a las figuras de estas leyendas y mitos sobre espíritus, brujas, asesinatos…

viernes, 16 de marzo de 2012

Un partido sin colores, sólo con personas






Veloz, luchador, enérgico, optimista, ganador, familiar, agradecido. Su faz respira una cierta tranquilidad, su mirada confianza y sus gestos fortaleza. Éric Abidal, chico galo de 32 años, que nació en tierras francesas con un balón en los pies, que debutó en el año 2000, que aterrizó en tierras catalanas en 2007 y que empezó, desde entonces a vestir los colores azul y grana, los colores del Fútbol Club Barcelona.

El fútbol hoy en día es el deporte más visto en el mundo, en el que se juega con una pelota, pero entre medio hay mucho dinero, mucha envidia, mucho egoísmo, mucho… de todo… pero no tenemos que olvidar que también hay muchas personas y que éstas no dejan de ser igual que tú, que tú, que él, que ellas.. que todos. Ellos, los jugadores de fútbol también ríen, padecen, sueñan, lloran. Por ser deportistas no se les quita la etiqueta de personas y se encuentran con los mismos obstáculos que aquellas que no son atletas. En este partido da igual el color de la camiseta que se defienda, lo importante es la persona, dejó escrito en la red social de Facebook el portero del Real Madrid, Iker Casillas.

Y es por eso que Éric Abidal empezó ya la temporada pasada a jugar un partido distinto, un uno contra uno. La primera parte de éste la superó cuando le extirparon un tumor del hígado. Ahora es el turno de la segunda mitad, aún más difícil, ya que el jugador azulgrana, tal y como se anunció ayer 15 de marzo a través de un comunicado oficial del Fútbol Club Barcelona,  tendría que someterse a un trasplante de hígado en las próximas semanas. Antes de eso, el jugador con pantalón corto y con el corazón fuerte apareció ayer al entreno para comunicárselo a sus compañeros. 


Muchos Ánimos Abi. Un hombre normal.
Y para ello, el gran acierto de la canción de “La gent normal” (Manel)

jueves, 15 de marzo de 2012

Mil y tantas imágenes

Una cámara de fotografiar para alguien es un electrodoméstico más o un regalo de cumpleaños, para otros en cambio, ésta es su más fiel compañera, su amante, aquella que nunca se despega de su mano, nunca sale de su mochila, nunca olvida al salir de casa.  Esto ultimo pues, es lo que les sucede a los orientales. Durante muchos años me pensé que era un mito, que eran algunos, pero después de tener la grata experiencia de pasar más de diez horas con ellos he comprobado que aquí no hay mito, que es una cosa real y podríamos decir, una obsesión. Y no me gustaría poner el adjetivo de obsesión, que podría parecer un tanto negativo y rudo, pero es ésta una palabra que ellos mismos utilizan para describir la relación que tienen con este aparato que sirve para capturar instantáneas. 


Al llegar a cualquier lado, conocido o no, todos sacan sus cámaras del mismo modo que un ejercito en practicas desenfundarían sus armas. Todos al mismo tiempo cogen la cámara se la llevan con cierta habilidad a la altura de su cara y disparan sin pensar.
De esta ceguera por la imagen nacen instantáneas del tipo, fotografía dentro de la fotografía. Después de tomar fotos de cualquier punto del que se encuentran, sea el rio, el pez que nada en él, la iglesia que tienen detrás, la maravillosa naturaleza que los rodea… tienen, porque no.. fotografiarse ellos mismos .
Esta actitud no se aleja a de los grandes artistas de la talla de Velázquez entre otros, pero hoy se me ha pasado él por la cabeza y su obra archiconocida de las  Meninas. En esta obra el artista español añade una obra dentro de la obra. Por una parte el pintor se dibuja a el mismo dibujando una obra que seria protagonizada por Felipe IV y a su mujer, pero a la vez se pueden observar algunas obras de colgadas en la habitación. Y si podríamos pasarnos horas y horas captando mil y tantas imágenes ya vistas y que al paso de los años podemos ir amontonando

Sin ir más allá pues, podríamos decir que, todo aquello que vemos, aquello que pintamos, que fotografiamos, no deja de acumularse dentro de una cajita y ésta dentro de otra y así hasta muchas de ellas, convirtiéndose esto en una enorme e imaginaria muñequita rusa. 

viernes, 2 de marzo de 2012

Historias sin tacto ni tinta ni olor


Aquel sabor amargo que tiene, viajero, pequeño, geométrico, acompañante de noticias, de lloros, de sonrisas, de alegrías, de felicidad, de tristezas. No es un acertijo ni nada por el estilo, sino que a quien intento describir es al sello, esta pequeña pegatina que por una razón que desconozco siempre acaba situándose a la parte derecha de arriba de los sobres.

Me pregunto si en de aquí 10 años éstos aun seguirán en marcha.. si aún habrán postales de amor, felicitaciones de cumpleaños, de bodas… en los estancos.. me preguntaré si los buzones que hay en las calles no pasaran a ser simples decorados de las ciudades, como ya lo son la mayoría de las cabinas telefónicas. Pero ellas, no son las únicas partícipes del decorado urbano, sino que  hay millones de cosas que forman parte del museo de la calle, como por ejemplo y sin ir más lejos, el nombre de la vía, titulo que quiere recordar a algo o a alguien, a una lucha, a una victoria.
Y es a partir ya de este nombre, que todo lo demás, todo aquello que esta en esa calle forman parte de ella, de su historia, leyendas, memoria :Las pintadas de la pared, la tienda centenaria de la esquina, el bar de toda la vida, las relatas que has vivido en el café de al lado.. y todo esto multiplicado por mil. De la nada, de la semilla más insignificante, nacen millones de árboles, y de estos, una multitud de ramas, unas más grandes, otras más pequeñas.  

Y de igual modo o semejante, le pasa al carrito, al carro, al coche de un cartero. ¿Cuántas historias habrán paseado momentáneamente por sus manos? Un número infinito, seguro. Y esto es una cosa que hoy en día se está perdiendo. Ahora el fenómeno tan grande de las comunicaciones, de internet y demás, está avasallando, derrumbando el negocio del papel y en este caso de las cartas. Se terminan las horas en el pupitre de casa escribiendo y dibujando en una carta para mandársela a tu amigo en días de verano, se termina esa ilusión inmensa en recibir una carta de esa persona tan querida y que hacía tiempo que no sabías sobre ella, se terminan esas postales de viaje, se terminan las típicas cartas que olían a flores. Y se da lugar, ya hace tiempo, al fenómeno de internet, al correo electrónico, a las felicitaciones por internet, a las redes sociales.. pero todas ellas sin tinta, ni tacto, ni olor.

miércoles, 29 de febrero de 2012

La brújula del futuro


Azul, negro, oscuro, frío. La temperatura es 1 grado. El tiempo es húmedo. El árbol está desnudo pero se expande hacia la infinitud del cielo. Ella, en contra, se esconde, se va, huye.
Pero, igual que la geometría, el cuadrado se puede dividir en partes iguales. Por que no cortarlo por la mitad?. En la parte superior se puede per ese toque americano que tanto caracteriza a uno de los artistas contemporáneos más importantes del siglo XX, Jackson Pollock, y su automatismo, técnica que no deja de ser el reflejo de los pensamientos del pintor sobre el lienzo.
En la parte inferior de la instantánea, ese automatismo y pintura conceptual desaparece para dar lugar a la figuración. Así es que nos podríamos remontar a la pintura del siglo XVII, i… por qué no.. señalar a un tal Caravaggio, pintor italiano y exponente del arte barroco y gran portador del conocido claroscuro, práctica que utiliza la luz para recalcar ciertos objetos, imágenes. Esta técnica es la que lleva a cabo nuestro artista anónimo en la fotografía para recalcar unos ojos, una contemplación, el rostro de una chica joven… en el que se puede leer una mirada perdida en un lugar desconocido. Sus pensamientos podríamos pensar que se reflejan a la perfección con las ramas del árbol de tono pollockiano, parecen, de igual modo, extraviadas, desordenadas…
No obstante, aquí el final de la historia y aquello que nos da esperanza en frente de todo este laberinto natural, es esta luz de toque barroco, esta luz tímida que da un aviso de confianza delante de esta mirada perdida, que no deja de ser una de las más de 300.000 miradas perdidas que se han ido extraviando del camino a lo largo de estos tres años (hecho que se va sumando día tras día). Los jóvenes, recién licenciados, o no, huyen de las malas condiciones laborales que hoy en día esta viviendo España. Solo se oye hablar de recortes, paro, recesión, deudas, hipotecas…y se hacen huelgas y huelgas sin cesar para encontrar alguna solución. Pero aquellos que se cansaron de levantar los brazos protestando por estas patéticas condiciones, aquellos que se cansaron de caminar por toda la ciudad buscando oportunidades, aquellos que se cansaron de recibir portazos en sus narices… y que quiere luchar por su futuro son pues, los que han hecho fuerte el corazón, han levantado una vez más los brazos, que tanto levantaron en las manifestaciones, para abrazar a sus más queridos y  les han dicho adiós para poner en marcha otra vez esa brújula que ese día se paró, para encontrar de una vez por todas el camino del futuro y dejar de ser una mirada perdida.


domingo, 26 de febrero de 2012

Arte conceptual...? Podría serlo

Franz Kafka, James Joyce, Shakespeare, Oscar Wilde, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Walter Scott, Haruki Murakami, Fedor Dostoievski, Tolstoy....

¿Y toda la gente que pasó delante de esta librería doméstica se dio cuenta del arte, de la sabiduría que tenía delante de sus narices? Puede que alguien, o muchos, o pocos, o solamente quien los colocó apreció y apreciaba lo que tenía allí delante...

Quien contempla esta fotografía o esta librería (si tiene la suerte de estar in situ) piensa en cómo están colocados los libros... que si que alguno está torcido, que los colores no pegan... hay otros que pensarán en esta simetría tan perfecta o a otros, por ejemplo, los amantes del arte se les podría pasará por la cabeza el arte conceptual... que no sería una idea descabellada, ya que el arte conceptual no deja de ser una corriente artística en la cual las ideas de una obra son el elemento más significativo... Y aquí señores y señoras se desprenden miles de historias, ideologías, pensamientos... y mucho más de lo que uno al pasar por delante de cuya biblioteca se pueda figurar.  Veo caballeros, enamorados, guerras, gent a caballo, rios de filosofía, historias terroríficas, una chica llorando, dos enamorados besándose, deportistas, personas agonizando, llorando, cantando, riendo, danzando, corriendo, caminando, observando, contemplando una enorme biblioteca y tomar un libro al azar, sentándose, leyéndolo, fantaseando con él y dejar la mente en blanco deleitándose con letras, comas, puntos, exclamaciones interrogantes...