jueves, 20 de septiembre de 2012

"Todos los días aquí son increíbles"




22 protagonistas, a veces más de  90.000 personajes secundarios y un escenario de dimensiones enormes, 105m x 68 m. El estadio del FCBarcelona, conocido como el Camp Nou es el origen de cánticos, de letrillas, de emociones que han dado y dan la vuelta al mundo. El recinto pues,  es el nido de muchas historias, de muchas anécdotas, de muchas sonrisas y también de muchos lloros.

Todos los asistentes de las instalaciones azulgranas siguen, sin darse cuenta, una misma pauta cuando llegan al campo: encontrar el asiento correcto, ponerse cómodo, discutir jugadas pasadas, hablar del tiempo. Entre disputa, conversación, risas y ruidos de bolsas de frutos secos abriéndose, cerrándose, se empieza a escuchar de fondo una melodía que obliga inconscientemente a los espectadores a dejar aquello que hacían para atender a esa música, aquella letra del himno del Barcelona, con la que se sienten, éstos, identificados.  Entre esta gente, María, de apellido Matons me hace una señal, que pienso que significa que me siente, que escuche y que ahora hablamos. Un silencio contamina el teatro azulgrana, justo antes que los intérpretes salten al escenario para representar la obra que dura 90 minutos, aunque a veces un poco más. 















Cuando todo esto termina,  los personajes secundarios, algunos frotándose los brazos para que la piel de gallina desaparezca, vuelven a tomar asiento y entre ellos, una mujer de 77 años, quien anteriormente la he presentado, como María Matons. Ella, se pone las gafas, igual que su amiga, se prepara sus atuendos: Camiseta del Barcelona, los frutos secos, y sobretodo la virgen de Montserrat, que no suelta en todo el partido de su mano derecha. 

María, es socia, pero hace tanto tiempo que lo es que no se acuerda de los años que viene y va del campo a casa, o de casa a los distintas ciudades y países donde ha jugado el equipo azulgrana. Sus último desplazamiento fue en Madrid, al campo del eterno rival, en la final de la Supercopa de España. Antes de esa parada, Moscú, Wembley, Roma, Paris y distintas ciudades españolas. La señora Matons al querer recordar un momento feliz, con un gesto fuerte, y moviendo la cabeza de derecha a izquierda  explica que “en el Camp Nou todo es tan bonito, todos los días aquí son increíbles”.

Antes de irme, María me paró me aclaró que “hasta en los momentos más difíciles, aquellos días cuando el Barça no ganaba, cuando el estadio estaba vacío y la gente no confiaba en ellos, yo venia para animar a los jugadores y siempre, por supuesto, con la virgen en mano” e incluso “cuando una vez el Barça jugó contra el Sevilla a las 12 de la noche, estábamos aquí”, acabó .
No solo ella cuenta su relación, casi matrimonial con el club, con los colores del equipo, sino que en medio de estas 90.000 personas, en medio de esos miles de amantes del espectáculo del futbol, las historias familiares, de amor, de amistad, nacen y emergen de las gradas del estadio, de los alrededores de éste. Es por esto que, el Barcelona es mucho más que un club.

jueves, 30 de agosto de 2012

El color de la evasión





60 millones de años de vida, 8 kilometros de distancia, muchas historias y aún mucha vida por recorrer. El verde, el azul, el marrón, el ocre, el gris, son los protagonistas principales de este maravilloso paraje. Una inmensa paleta de colores planos, otras veces mezclados. Colores fríos, calientes. Algunos con tonos sombríos, otros amarillentos, azulados. Estas pequeñas pinceladas que todas juntas hacen algo muy grande, enorme, increíble. Al final de prados verdes, muy verdes, de tono amarillento, un tanto humédo por las lluvias continuas de la tierra. A los últimos metros de un camino eterno de color esperanza, unas rocas furiosas pero amables a la vez dan la bienvenida. Lo mismo hace el agua, el viento, la luz. En esa parte alejada de todo lo urbano los cinco sentidos se disparan al ritmo de las céilidh. El ruido del agua, las vistas al horizonte, el sabor a lo natural, el tacto de las rocas, el olfato a libertad. 











Zona de meditación, de reflexión, de caminantes sin destino, temporales, de culturas distintas, de miradas  múltiples. Lugar que brinda a los paseantes unas vistas inesperadas, vertiginosas; a fotógrafos, unas instantáneas asombrosas; a los artistas, inspiración, misticismo, reflexión, la búsqueda de la luz, de tranquilidad. Claude Monet, Gustave Courbet y sobretodo Caspar David Friedrich, principal representante de la pintura de los sentimientos, de la expresión de la belleza, del misticismo, del infinito, de la pintura romántica alemana, quien se inspiro en paisajes muy parecidos a los de  Acantilados de Moher (Irlanda), en obras como  Acantilados blancos de Rugen, entre otros.

Los Acantilados de Moher (Irlanda), se encuentran en la costa del océano Atlántico. Éstos que,  literalmente significan “acantilados de la ruina”, traducción que poco tendría que ver con la realidad con la que nos encontramos. Éstos forman parte de las 7 maravillas del mundo y son parada obligatoria para todos los curiosos de la tierra irlandesa. Es un lugar que te libera, que nada tiene que ver con la ciudad cosmopolita como Dublin, como Barcelona… como muchas capitales del mundo. 
Es pues, evasión, una de las palabras que definiría este accidente geográfico con tantos millones de vida y de tantos que le queda. Famoso por sus colores, su paisaje, su luz, sus sombras, su gente, su fauna su respiración.  

domingo, 12 de agosto de 2012

Homo homini lupus




Calor, mucho calor. Se siente aquella gota de sudor que se desliza por la frente, hacia los ojos, aunque  las pestañas frenan la rapidez de ella. Aún así, ella sigue cayendo, poco a poco, hasta rozar los labios. Es un tanto salada, sabor que despierta aquel verano, al agua del mar. Pero ese recuerdo momentáneo deja de ser al notar el cuerpo arder y ver como nuestros bosques se carbonizan y ese color verde pastel tan característico de ellos, vivo,  se esfuma en cuestión de segundos. De ahí que Franz Marc, el pintor del expresionismo alemán, aparezca en nuestras mentes con su Destino de los animales. Caballos, zorros revelando dolor en medio de los árboles, arbustos. Dibujados con líneas violentas, demasiado rectas, de colores ahogados, con un destacado negro en el verde, negro en el rojo, negro en el amarillo. Todo con un tono apagado.

Estas imágenes pues,  no se alejan de lo que este verano esta ocurriendo en tierras españolas. Más de 21.000 fuegos que han devorado millones de hectáreas, familias, casas, vidas. Cómo dijo Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”. Cita no escogida al azar, sino que es reveladora de datos  tan ilustres como que el 65% de los fuegos de este año han sido en zonas protegidas y la mayoría de ellos provocados. En ellos la mano del hombre ha querido ser cruel y protagonista principal.




Huracanes, tsunamis, lluvias…. Son fenómenos naturales con una fuerza mortal imparable. Otros, como muchos de los incencidios provocados este 2012, han sido mortales, imparables, pero evitables.

Recuerdo a todas las familias afectadas

miércoles, 4 de abril de 2012

Una nueva capa de pintura

Reinventarse: volver a descubrir, volver a ingeniar, volver a imaginar.


Caja pequeña, cálida, mágica, agradable. Esta no es la típica fotografía antigua encontrada en el fondo del cajón, si no que todo lo contrario: es una instantánea reciente, del siglo XXI, de la semana pasada.
Si que es verdad que, este pequeño inmueble, de características inglesas, dado que nos podría evocar, porque no, a las inconfundibles cabinas telefónicas o buzones de la Gran Bretaña.
Estos últimos días, y bueno,  estos últimos meses, he estado escuchando muy a menudo la palabra “reinventarse” porque cada vez más, las cosas ya están creadas, se repiten las ideas, se vuelve todo aburrido y ahora mismo en estos tiempos de poca fortuna, quienes van a ganar, a triunfar serán aquellos innovadores, aquellos que sobresalgan, que se hagan notar por sus novedades, sean artística, del mundo del motor, de la televisión o cualquier cosa…

Las pequeñas cabinas de la policía de los años 60 al estilo inglés, ahora ya obsoletas, eran de ayuda para los policías que vigilaban la zona a pie y que por el frio que corre por ese país, esa cajita les servía para descansar y tomar un café caliente. Después de más de 50 años de uso, la British Broadcasting Corporation, la utilizó como nave para viajar en el tiempo en la más famosa serie de ficción de Inglaterra, el Doctor Who. Es en esta serie de la BBC que este inmueble se reinventa por primera vez convirtiéndose en una TARDIS (Time And Relative Dimension In Space), sirviéndole al doctor Who para viajar en el espacio y el tiempo.

Seguramente, después de esta transformación y nuevo uso de la oficina de policía, habrán habido muchas más modificaciones. Y ayer mismo presencié una de ellas, la de convertirse en un estante, pequeño, acogedor y llamativo, donde la gente cada mañana se detiene a comprarse su café caliente para llevar, una pastita, unos caramelos, o simplemente para observar. Y esta  tarea de quedarse unos minutos en frente de la parada es muy propio de la gente mayor quienes reconocen que aun pueden ver al policía con la nariz y orejas rojas del frio entrando en su oficina para tomar su té caliente.

Es así que, cada día millones de objetos y derivados quedan caducos, arcaicos por la rapidez con la que nos movemos. Así que, no tenemos más remedio que buscar alternativas y reinventarnos para sobresalir en este mundo tan competitivo y de rápida transformación. 


viernes, 30 de marzo de 2012

El gran poder amnésico del fútbol


Los días de futbol siguen siendo días de crisis, sí, pero son días de futbol. Son estas fechas en las que muchos bares se visten con sus mejores atuendos, siendo éstos las banderas de sus respectivos equipos. Algunas de ellas son colgadas con destreza, otras de cualquier manera, acabando éstas ultimas desapareciendo o paseándose por los suelos pegajosos cuando el partido termina. Son pues, estos días que las cervecerías, por ejemplo, se llenan de clientes, de todas las edades.
Y es a medida que la gente va llegando cuando se percibe un intento de jugar al típico juego de las sillas, para luego darnos cuenta que lo único que quieren es colocarla de la mejor manera para ver el partido. Más tarde llegan aquellos poco puntuales y que quieren, aun así, tener el mejor asiento, en el mejor sitio. Es entonces que se crea como un mormullo, gente que se queja por los tardones. Luego, ese juego de sillas que se pudo apreciar al principio del encuentro, se pasa a una larga e interminable partida al tetris. Todos quieren tener su butaca de la mejor manera colocada. Aunque si que es verdad que siempre queda alguien que prefiere quedarse de pie y no jugársela a tener torticolis al día siguiente por una insistencia de movimientos cortos para lograr poder ver el partido sin que la cabeza del personaje de enfrente te prive de ver la pantalla al completo.
Pero antes que todo esto suceda, antes que todo el mundo este a sus puestos, asentados, en las mesas, junto con una cerveza y unas patatas, solo se escucha hablar de recortes, de la reforma laboral, del poco dinero que tenemos, de la huelga, y de millones de cosas relacionadas con la crisis financiera.
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y se aproxima el pitido del arbitro, que señalará el inicio del partido, estos coloquios van cambiando de temática y difuminándose, sin ser el causante directo, en la mayoría de los casos, el alcohol. Y es cuando del paro, algunos desplazan el tema hablando de la alineación del partido que justo ahora acaba de salir en la pantalla del televisor. Hay quienes no se han dado cuenta de eso, y entre sorbo y sorbo,  discuten sobre temas sociales y económicos. Por el contrario, quien si que ha captado lo que se da en el televisor, baja el volumen y fija su mirada en lo que va a acontecer en unos minutos en esa cajita metálica colgada de la pared.

Entre aquellas 20 o más personas que se encuentran en ese lugar, como desempleados, fastidiados, mileuristas… actúa esa fuerza poderosa, amnésica del deporte, y en  este caso del futbol. Ellos han aparcado todos esos problemas, han dejado de llorar y de fruncir el ceño, han dejado su mente en blanco, para gritar de alegría, de enfado porque han fallado un penalti, porque el arbitro no ha pitado una falta, porque aquel hace teatro, porque el otro ha marcado un gol de infarto, y por tantas cosas más.  Y es de este modo que actúa esta magia del deporte, ese poder que tiene de rescatar a los humanos del pozo sin fondo y hacerles olvidar durante 90 minutos todos sus preocupaciones y aquellos driblings que van a tener que hacer el día de mañana para tirar adelante con sus vidas. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Edimbugo se viste de gris


Aquella nube, baja, muy baja, a la altura de los pies. Aquella masa de vapor, espesa que nos priva, que no nos deja ver mas allá de lo que tenemos delante. Ella, el día menos pensado baja de los más alto y construye una inmensa pared, rebelde y a la vez tenebrosa. Esta especie de muralla de algodón, grisácea, desagradable, sin sustancia, molesta… ella se mete por todos los rincones, se esconde, se aleja, vuelve. Los edificios más altos, las iglesias, los pequeños comercios, la gente paseante, quedan detrás de ella difuminados. Son estos días de niebla compacta, de nubes bajas en Edimburgo que la ciudad se despierta con un nuevo decorado para ese inmenso teatro de toque medieval. Este, sin embargo, es un cuadro ya característico de la urbe siendo marca de la casa. Durante cientos de años Edimburgo se ha distinguido como la tierra de los fantasmas, de las brujas y de muchísimas leyendas de mucha tradición. Es por ello que, en esta ciudad llena de callejones, de historia, de ciudades escondidas, los fantasmas, los duendes, las brujas… son personajes familiares, formando parte del territorio.  Todos, o casi todos los habitantes de la capital, conocen las historias de los protagonistas del submundo escocés.
Muchos de estos personajes nacen a raíz de 1645, cuando la peste bubónica arrasó la ciudad. Los infectados por la peste, se cuenta, que vivían en la parte de arriba de los edificios sin poder escapar, y muchos de ellos, por esta misma razón, murieron allí. Cuando todo terminó, derrumbaron los edificios, sacaron los cuerpos. Aún así, algunas almas de esos cuerpos abandonados perduraron, y se cuenta que aún lo hacen porque cuenta la leyenda que, muchos de los ciudadanos tuvieron visitas inesperadas de niños, de abuelos, de mujeres, de padres… todos ellos, espectros. Por eso mismo, los días de niebla son ideales para dar este toque fantasmagórico a Edimburgo y dar vida a las figuras de estas leyendas y mitos sobre espíritus, brujas, asesinatos…

viernes, 16 de marzo de 2012

Un partido sin colores, sólo con personas






Veloz, luchador, enérgico, optimista, ganador, familiar, agradecido. Su faz respira una cierta tranquilidad, su mirada confianza y sus gestos fortaleza. Éric Abidal, chico galo de 32 años, que nació en tierras francesas con un balón en los pies, que debutó en el año 2000, que aterrizó en tierras catalanas en 2007 y que empezó, desde entonces a vestir los colores azul y grana, los colores del Fútbol Club Barcelona.

El fútbol hoy en día es el deporte más visto en el mundo, en el que se juega con una pelota, pero entre medio hay mucho dinero, mucha envidia, mucho egoísmo, mucho… de todo… pero no tenemos que olvidar que también hay muchas personas y que éstas no dejan de ser igual que tú, que tú, que él, que ellas.. que todos. Ellos, los jugadores de fútbol también ríen, padecen, sueñan, lloran. Por ser deportistas no se les quita la etiqueta de personas y se encuentran con los mismos obstáculos que aquellas que no son atletas. En este partido da igual el color de la camiseta que se defienda, lo importante es la persona, dejó escrito en la red social de Facebook el portero del Real Madrid, Iker Casillas.

Y es por eso que Éric Abidal empezó ya la temporada pasada a jugar un partido distinto, un uno contra uno. La primera parte de éste la superó cuando le extirparon un tumor del hígado. Ahora es el turno de la segunda mitad, aún más difícil, ya que el jugador azulgrana, tal y como se anunció ayer 15 de marzo a través de un comunicado oficial del Fútbol Club Barcelona,  tendría que someterse a un trasplante de hígado en las próximas semanas. Antes de eso, el jugador con pantalón corto y con el corazón fuerte apareció ayer al entreno para comunicárselo a sus compañeros. 


Muchos Ánimos Abi. Un hombre normal.
Y para ello, el gran acierto de la canción de “La gent normal” (Manel)